Teresa_de_la_Parra
Escritoras imprescindibles siglo XX,  Escritoras imprescindibles venezolanas

▶️Teresa de la Parra

Teresa de la Parra (París, 1889 – Madrid, 1936)

Su verdadero nombre es Ana Teresa de la Parra Sanojo. Es considerada, junto a Rómulo Gallegos, la novelista venezolana más importante de la primera mitad del siglo XX.

Viajes que marcan

Perteneciente a una familia aristócrata venezolana, nace en París de manera fortuita cuando sus padre se encontraban visitando la capital parisina, pues su padre era cónsul de Venezuela en Berlín.  A los dos años junto a  su familia regresa a vivir en Venezuela. Allí, su infancia transcurre en una hacienda llamada Tazón, a las afueras de la ciudad de Caracas.

A los ocho años su padre muere repentinamente y tres años después, la madre de Teresa decide volver a Europa con sus 6 hijos y educarlos allí, así que se mudan a España.

Formación de Teresa de la Parra

En 1902 ingresó en el valenciano internado del Colegio del Sagrado Corazón de Godella. Allí empieza a evidenciar su inquietud por la poesía, además de consagrarse a la lectura de escritores famosos entre ellos: Guy Muapassant, Catulle Méndes y Valle-Inclán.

A la edad de 19 años escribió un poema con motivo de la celebración del “el día de la beatificación de la Venerable Madre Magdalena Sofía Barat”, que le llevó a ganar un premio.

Esos años formativos de su infancia y adolescencia marcaron profundamente a Teresa. Los recuerdos de Tazón, pasarían luego a dar vida a la hacienda Piedra Azul en la historia que cuenta en “Las memorias de Mamá Blanca”. El internado se convertiría en el marco formativo de María Eugenia Alonso, la heroína de “Ifigenia”.

Luego de culminar sus estudios, se dirige a París donde permanece algún tiempo antes de regresar a Caracas.

Regreso a las raíces

La familia Parra Sanoja decide volver a Caracas en 1920, donde la joven Teresa comienza a  desarrollar una gran fascinación por el habla coloquial de esa ciudad.  Allí, además, entra en contacto con el ambiente de cafés y tardes de tertulias que se daban en los alrededores de la Plaza Bolívar. Ya en 1915 sus cuentos de corte fantásticos son publicados en revistas parisinas y otras publicaciones venezolanas como El Universal y la revista Lectura Semanal, en las que firma con el seudónimo de Fru-Fru.

Con motivo de la visita del Infante Don Fernando de Baviera y Borbón a Venezuela, Teresa es elegida para contestar un mensaje enviado por la Infanta Doña Paz de Borbón, dirigido a Chile y a toda la Hispanoamérica. Recibe grandes elogios por la profundidad de su pensamiento y por su encanto prosístico.

Animada por el éxito alcanzado por sus artículos y cuentos publicados en los periódicos caraqueños, se dedica con entusiasmo a la tarea de leer y escribir, y comienza el Diario de una Señorita que se fastidiaba (la matriz narrativa de Ifigenia).

En 1920 publica en la revista Actualidades, dirigida por Rómulo Gallegos, su “Diario de una caraqueña por el Lejano Oriente”, a partir de las experiencias vividas por su hermana en diversos viajes y que le contaba a Teresa por carta.

Teresa describiría 1922 como el año donde inició su verdadera vocación como escritora. En primer lugar, porque en ese tiempo publica el relato “Mamá X”, por el que gana un premio especial en el Concurso Nacional de Cuento que organizaba el diario El Luchador, de Ciudad Bolívar. Ese relato pasó luego a formar parte de una narración más extensa, el «Diario de una señorita que se fastidiaba» publicado ese mismo año en la revista La lectura semanal.

Obra literaria de Teresa de la Parra

En 1923 se traslada a vivir a París. Desde su llegada comienza a revelarse como escritora, participando en varios artículos publicados en diferentes diarios capitalinos. Allí publica en 1924 su primera y más famosa novela “Ifigenia”. Traducida al francés por Francis Marmande y elogiada por Miguel de Unamuno y Juan Ramón Jiménez, en ella se narran las vicisitudes de la heredera de una familia acomodada caraqueña venida a menos. La obra explora por primera vez en la narrativa venezolana, el mundo y la sensibilidad de una mujer. Es la primera historia de amor de la literatura criolla.

Encontramos un interesante texto de Adriana María Ortiz Cardoso, Estudio preliminar de la novela ‘Ifigenia, diario de una señorita que escribió porque se fastidiaba’ de Teresa de la Parra, en el que la autora plantea el drama de la mujer frente la sociedad de finales del siglo XIX y comienzos del XX, que no le permitía a las mujeres expresar sus ideas ni elegir su propio destino. El tema central de la obra es «el conflicto continuo que existía entre la nueva mentalidad de las mujeres jóvenes despiertas al modernismo por los viajes y la literatura, y la vida real que llevaban, encadenadas por perjuicios y costumbres de otra época».

En 1924 participa con Ifigenia en un concurso literario en la Ciudad de París, auspiciado por el Instituto Hispanoamericano de la Cultura Francesa, y se alza con el primer lugar.  A partir de entonces su fama creció hasta convertirse en una de las escritoras latinoamericanas  más reconocidas junto a Gabriela Mistral, con quien mantuvo una estrecha amistad.

Se segunda novela es “Las memorias de Mamá Blanca”, que escribe durante un viaje a Suiza y se publica en 1929. Se trata de una crónica familiar que rescata y recrea con sencillez, pero manteniendo una gran maestría narrativa, las voces y el habla venezolanas de su época, a la vez que recuerda con lucidez un mundo para siempre perdido: el de la aristocracia criolla. Una bella evocación de la infancia, hecha toda ella en una nunca igualada belleza.

Eventos destacados en la vida de Teresa de la Parra

En 1927 participó, en representación de Venezuela, en la Conferencia Interamericana de Periodistas realizada en Cuba. Allí se presentó con una ponencia que tuvo como tema «La Influencia Oculta de las Mujeres en la Independencia y en la vida de Bolívar».

Teresa viaja a Colombia en 1930 para participar en una serie de conferencias sobre el papel de la mujer en la cultura española e historia, desde la época colonial hasta ese momento. En su participación define la identidad femenina de un modo abierto y defiende que la escritura femenina no tiene que limitarse al tema de amor. Además compartió sus ideas acerca del feminismo, señalando que las mujeres deben ser fuertes y sanas, deben trabajar y ser financieramente independientes, llamándose a sí misma una feminista moderada. Ese contenido sería publicado luego en 1961 bajo el título «Tres conferencias inéditas».

Luego de las conferencias, ese año regresa a Venezuela, donde se queda poco tiempo pues enferma de Tuberculosis. Decide viajar a España y se interna en un sanatorio en Madrid, donde se permanece hasta su fallecimiento. 

En la obra «Perspectivas críticas sobre la obra de Teresa de la Parra«, la autora Laura M. Febres, intenta dar luz sobre la obra de nuestra escritora imprescindible. En los tres primeros trabajos se trata de seleccionar dos tópicos para comprender la clara conciencia que presentaba Teresa de la Parra sobre su escritura: el humor y la ficción. En el tercer capítulo se pretende demostrar cuál es la actitud comunicativa que escoge la autora para expresar su novela. En el cuarto ensayo se establece la relación de las dos novelas con el Simbolismo, para ubicar a Teresa de la Parra dentro de las coordenadas de la literatura mundial. El Simbolismo francés fue la fuente matriz del modernismo hispanoamericano y su desarrollo dio como fruto las vanguardias posteriores; y en la quinta exposición se trata de ubicar a Memorias de Mamá Blanca dentro del acontecer histórico venezolano. Además, se incluyen tres trabajos nuevos titulados: La secularización en el final de la novela Ifigenia, un estudio sobre el humor en la novela Memorias de Mamá Blanca y una entrevista realizada a la amiga cubana de la escritora. Lydia Cabrera, efectuada en Miami titulada: Mándale un saludo a Venezuela. (Retazos de una conversación con Lydia Cabrera).

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