Marina-Tsvietaieva
Escritoras imprescindibles rusas,  Escritoras imprescindibles siglo XX

▶️Marina Tsvietáieva (1892-1941)

Marina Tsvietáieva, escritora rusa de principios de siglo XX, es una de esas figuras literarias reconocida, casi siempre, como relevante pero poco investigada y visibilizada al mismo tiempo.

Nacida en los estertores del siglo XIX ruso, hija del fundador del que sería el Museo Pushkin en Moscú, Iván Vladímirovich Tsvetáiev y de una madre pianista, nuestra escritora imprescindible goza de una posición acomodada y de una educación esmerada.

Comienza a publicar muy joven, desarrollando su actividad literaria entre diferentes géneros: poesía, prosa y también teatro. Siendo, sin embargo, la primera, la poesía, a la que imprimirá su mayor dedicación.

En determinado momento, no obstante, en los años posteriores a la Revolución Rusa y en aras de la supervivencia económica, dedicará mayores esfuerzos a la creación de novela y a la traducción de textos[1]

En el campo de la traducción de textos al ruso podemos nombrar algunos de los más notables: Federico García Lorca, Rainer Maria Rilke, Johann Wolfgang von Goethe, William Shakespeare; En cuanto a la traducción de alguno de los considerados más importantes poetas rusos al francés, podemos destacar a Aleksándr Pushkin y Mikhaíl Lérmontov.

La influencia de su madre, en cuanto a la relevancia de la Música en su obra, estará muchas veces presente en sus propias publicaciones: Beethoven será eminente en sus influencias. También será omnipresente en su obra la Antigüedad clásica, tamizada por lo griego y la Ilíada de Homero; y los temas de valentía en torno a la figura de Napoleón.

El mundo alemán y el poeta Maiakovsky serán otros de los referentes reconocibles en sus escritos.

 

Contexto literario ruso. Simbolismo, Acmeísmo y Futurismo

Marina Tsvietáieva fluctúa en un contexto literario marcado por varias tendencias finiseculares y de vanguardia. En los inicios del periodo en el que circunscribimos a esta escritora rusa, hay que empezar nombrando a los considerados simbolistas menores (jóvenes, que suceden a los considerados como Mayores, los iniciadores de la corriente en torno al año 1890). Este simbolismo ruso tendrá como protagonista dos escenarios centrales: San Petersburgo y Moscú.

Por otro lado, 1910 supone un punto de inflexión en el cual entra en crisis el movimiento simbolista e irrumpen en el contexto literario y artístico tanto el acmeísmo y como el futurismo. Todas estas corrientes literarias se enclavan en lo que se ha venido denominando tradicionalmente por la historiografía como Edad de Plata de la Literatura Rusa.

El Acmeísmo[2] (con escritoras también imprescindibles como Anna Ajmátova, 1889-1966) confrontará conceptual y estilísticamente[3] con el movimiento simbolista[4]

Nuestra escritora rusa imprescindible, Marina Tsvietáieva tradicionalmente es considerada como outsider en relación a casi todas estas corrientes poéticas, literarias. Se mueve en torno a casi todos los movimientos citados, contextualizando con sus experiencias vitales.

No obstante, en la Rusia postrevolucionaria coexistirán todas estas corrientes literarias.

 

Años 30 Supervivencia

En 1933 escribe un ensayo sobre el gran poeta vanguardista Maiakovski y sobre Pasternak, colega escritor y uno de sus más íntimos amigos y Epos y Lírica en la Rusia de hoy; y varias de sus prosas autobiográficas, Madre y Música, Los cuentos de la madre, El diablo, dedicadas a su madre, Las Kirilovnas, a sus temporadas en Tarusa, Inauguración de museo, La corona de laurel y El museo Alejandro III, dedicadas a su padre. Escribe sobre Alexander Pushkin, Mi Pushkin (1937) y Pushkin y Pugachov (1937). En ese mismo año sufre complicaciones vinculadas a la vida política rusa (su marido, antiguo combatiente en el seno del Ejército Blancoes implicado en el asesinato de un ex-militar ruso y del hijo de Trotski).

En 1938 publica Poemas a los checos, con motivo de la ocupación por los nazis y en 1939 vuelve a la URSS. Será este último un año terrible en lo personal y profesional; sufrirá las detenciones de una de sus hijas y de su propio marido, por el régimen soviético. Al año siguiente su antología poética, que debería haberse publicado en 1940 por parte de la editorial Goslitizdat (la Editorial Estatal de Literatura) no tuvo éxito, sin llegar siquiera a publicarse; el crítico Kornéliy Zelínskiy declaró en su momento que la antología poética de Tsvietáieva era muy «formalista, es decir, vacía y anodina»[5].

En cuanto a sus “méritos” literarios Marina Tsvietáieva es considerada como continuadora de la tradición iniciada por la poetisa acmeísta Ajmátova y sus poemas han sido considerados como la última manifestación de la llamada Edad de Plata rusa.

En este sentido, suele incluírsela en un contexto heterogéneo en el que escritores y escritoras tan relevantes como Mayakovski, Yesenin, Ajmátova o Pasternak, también están diluidos. Todos ellos, en cualquier caso, extralimitan los márgenes conocidos de importantes y marcadas corrientes literarias.

En 1941, el 31 de agosto, Marina Tsvietáieva se suicida, ahorcándose.

 

 

Méritos y reconocimiento

Su figura, su estela poética, nos transporta a un contexto convulso, en el que lo heterogéneo de las diversas corrientes es constante, ella actúa como “bisagra” entre la tradición y los coletazos decadentistas rusos de fines del siglo XIX, con el Simbolismo como baluarte, dando paso y testimonio de las nuevas tendencias de vanguardia que nos introducen en la literatura de principios del siglo XX.

No será hasta el año 2000 cuando se publique al fin en Rusia su obra completa.

(Articulo de Vila- Matas, La galaxia Tsvietáieva, 2000[6])

Toda mi escritura es un continuo prestar oído. Y para poder continuar escribiendo — necesito de constantes relecturas. Si no releo por lo menos veinte líneas, no puedo escribir ni una nueva. Como si desde el comienzo me hubiera sido dada toda la poesía —algo como su cuadro melódico o rítmico—, como si la poesía que en este momento se está escribiendo (jamás sé si terminará de escribirse) ya hubiese sido escrita en algún lado, con mucha precisión y completamente. Y yo sólo estuviera reconstruyéndola. De aquí esta continua ansiedad: ¿será así?, ¿no me estaré desviando?, ¿no estaré cometiendo arbitrariedades?

Oír correctamente — ésa es mi preocupación. No tengo otra[7]

 

 

Obra de Marina Tsvietáieva

La librería de los escritores. Mijañil Osorguín, Alexéi Rémizov, Marina Tsvietáieva. Traducción de Selma Ancira.  Ediciones La central / Sexto piso, 2007.

Marina Tsvietáieva, Borís Pasternak, Rainer Maria Rilke. Cartas del verano de 1926. Edición e introducción de Konstantín Azadovski, Evgueni Pasternak y Elena Pasternak. Traducción de  Selma Ancira, Adan Kovacsics y Francisco Segovia. Minúscula (Barcelona, 2012)

Tsvietáieva, Marina. Cazador de ratas. Editorial: Paradiso ediciones 2007.

Tsvietáieva, Marina. Cartas de Wilno (1934-1935) Traducción: Jorge Segovia y y Violetta Beck. Maldoror ediciones, 2006.

Tsvietáieva, Marina, Diarios de la Revolución de 1917.  Traducción de Selma Ancira. Ed. Acantilado

Tsvietáieva, Marina , Mi madre y la Música. Traducción de Selma Ancira. Ed. Acantilado

Tsvietáieva, Marina, Mi Pushkin. Traducción de Selma Ancira. Ed. Acantilado.

Tsvietáieva, Marina, Cartas de amor a Konstantín Rodzévich. Traducción de Reyes García Burdeus. Edición de Reyes García Burdeus, Ed. Renacimiento 2018

Tsvietáieva, Marina, Natalia Goncharova. Retrato de una pintora. Traducción y notas del ruso de Selma Ancira. Barcelona, Editorial Minúscula (Colección Con vuelta de hoja, 3), 2004

Tsvietáieva, Anastasia, Memorias. Mi vida con Marina 1896-1991.  Hermida editores.

Tsvietáieva, Marina, El Poeta Y El Tiempo. Edición y traducción del ruso de Selma Ancira. 1ª edición. de. Barcelona. 1990. Anagrama. Argumentos, p.106.:

 

Estudios contexto poético ruso fin de siglo XIX y ppiosdel XX

SVETLANA MALIAVINA, El simbolismo ruso. El origen y la originalidad del movimiento. En Eslavística Complutense Vol.2 (2002: pp.127-149.)

 

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[1]  Le voyage de la antología Fleurs du mal de Charles Baudelaire

[2] Nikolái Gumiliov, Serguéi Gorodetski.  Anna Ajmátova y Ósip Mandelshtam fueron sus representantes más importantes.

[3]Simbolismo radicado en ideas de Arthur Schopenhauer, Friedrich Wilhelm Nietzsche y Oswald Spengler, que manifestaban interés por el misticismo y el ocultismo, por las disputas religiosas y por las sectas populares de Rusia; entretanto, los futuristas pivotaban en torno a la innovación radical de la lengua, jugando con el simbolismo de los sonidos y recurriendo a experimentos audaces con la lengua. Los acmeístas, por otro lado, propugnaban la claridad de las imágenes poéticas, anunciando que un equilibrio entre el sentido y el sonido debía ser alcanzado.

[4] Aleksandr Blok, Andréi Bely.

[5] https://transruspoetry.wordpress.com/2014/08/08/marina-tsvetayeva-traductora/

[6] https://www.letraslibres.com/mexico/la-galaxia-tsvietaieva

[7] Tsvietáieva, Marina. El Poeta Y El Tiempo. Edición y traducción del ruso de Selma Ancira. Barcelona. 1990. Anagrama. Argumentos, 106

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