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Escritoras imprescindibles españolas,  Escritoras imprescindibles siglo XX

▶️María Teresa León (1903-1988)

MARÍA TERESA LEÓN

[Logroño 1903 – Madrid 1988]

María Teresa nace en la España que se adentra en el siglo XX con una generación efervescente de escritores, creadores y plenamente inmersa en lo que serán las vanguardias en Europa y los movimientos políticos que en ella se van a ir desplegando.

Su formación académica se desarrollará en Madrid, Barcelona y Burgos. Estudiará en La Institución Libre de Enseñanza y se licenciará en la universidad en Filosofía Y Letras.

Comenzará a escribir en la ciudad de Burgos, donde su familia la traslada cuando expulsada de su colegio religioso. Desde entonces, no cesará de escribir y publicar; será también allí, donde comenzará a publicar artículos en El Diario de Burgos, primero bajo el pseudónimo de Isabel Inghirami, el personaje creado por el escritor italiano Gabriel D’Annunzio[1]. Posteriormente, firmará ya como María Teresa León. Estos primeros artículos se caracterizan por una mirada marcadamente reivindicativa, y por su activismo político, ligado al comunismo, así como señero en cuanto a temas como los derechos de la mujer.

Adscrita tradicionalmente al grupo de escritoras de la Generación del 27 (escritoras nacidas entre 1899 y 1914), es una de las escritoras que también ha sido más silenciada en la historiografía del siglo XX. No encontraremos estudios ni entradas críticas sobre ellas hasta bien entrado en nuestros días, en los que se está llevando a cabo una gran labor de investigación y puesta en valor de todas ellas.

En este sentido, dentro de esta corriente de redescubrimiento y puesta en valor contemporánea, podemos contextualizarla también entre las principales representantes del grupo denominado Las Sinsombrero[2], entre las que también destacaban creadoras tan relevantes como Maruja Mallo o Margarita Manso.

Uno de los primeros estudiosos de su obra, Gregorio Torres Nebrera, ya en sus escritos sobre María Teresa León, apunta lo siguiente en cuanto al silencio sobre su relevancia literaria:

Salvo el prólogo de Joaquín Marco, muy aprovechable a pesar de su brevedad, puesto al frente de una edición de cuentos de la autora, no conozco ningún otro trabajo sobre el quehacer literario de María Teresa León, faltando su nombre en conocidos repertorios bibliográficos o en historias de la narrativa del 27, o figurando con escasísimo espacio en recientes consideraciones de la narrativa del exilio, hasta el punto de no facilitarse más que una cita, e incompleta, de sus obras”[3]

 

Entreguerras. Una escritora cosmopolita

En 1928 realizará un primer viaje al extranjero, a Argentina. Allí publicará algunas de sus primeras obras: Cuentos para soñar y La bella del mal amor. En el año 29 conocerá al poeta Rafael Alberti, dando por finalizado su anterior matrimonio y ligando, a nivel historiográfico, tanto su obra como su vida personal al celebérrimo escritor.

A principios de los años 30, la Junta para la Ampliación de Estudios pensiona a María Teresa León para estudiar el movimiento teatral europeo y comenzarán una serie de viajes por toda Europa: Berlín, la Unión Soviética, Dinamarca, Noruega, Bélgica y Holanda. Esto le permitirá abrir sus horizontes intelectuales aún más.

En 1933 funda, junto con Alberti, la revista Octubre, en la que publicará su obra Huelga en el puerto, obra teatral de agitación y propaganda en un sólo acto.

En muchos de sus relatos, encontraremos temas clave: escenarios rurales, en sus cuentos, conflictos clasistas, la subversión de conceptos como “señorío” y “casta” serán parte de su imaginario literario en este contexto europeo de convulsión ideológica y política donde ella abogará por la dignidad social de las clases proletarias.

Al mismo tiempo encontramos, en otras obras de nuestra escritora imprescindible, esas ideas pioneras en el contexto literario español de principios de siglo XX, de dignificación de la posición de la mujer en la sociedad, desde su formación hasta su consideración como agente activo del hecho político y urbano.

En su prolífica y diversa producción encontramos también relatos y cuentos infantiles, impregnados de la tradición cuentística infantil, en el contexto de vanguardia que inicia Antonio Robles. A esta tradición, nuestra escritora aporta su peculiar visión de modernidad en el arte de contar historia y las fábulas infantiles, introduciendo temas como el deporte, el proletariado, la figura femenina como protagonista del relato, así como también María Teresa León se va introduciendo en el mundo de lo fantástico y del surrealismo en cierto modo[4].

Será en el contexto de su viaje a la Unión Soviética junto con Alberti, donde establecerá vínculos con el movimiento comunista y con otras muchas reivindicaciones sociales. A su vuelta a España, ya en Madrid, publicará varios artículos en El Heraldo en los que plasmará estas experiencias vividas en sus viajes.

Volverá a viajar a la Unión Soviética[5] y posteriormente a Estados Unidos; entretanto, estallará la Guerra Civil española en julio de 1936.

 

Guerra civil. Antifascismo, activismo. Conservación del Patrimonio Cultural.

Además de su papel como activista política ya comentado, recaudando fondos para los damnificados por la estela del fascismo europeo, cabe reseñar su relevancia como salvaguarda del Patrimonio cultural español durante el conflicto civil.

Durante este periodo desempeñó un papel activo y prolífico en el contexto cultural, desde una trinchera antifascista y claramente activista; fue secretaria de la Alianza de Escritores Antifascistas. Fundadora, además, de la revista El Mono Azul y con un papel preponderante en el traslado de obras del Museo del Prado a la ciudad de Valencia en el mismo año 1936, para la salvaguarda del patrimonio cultural de la institución.

Su mandato como responsable de la evacuación del Museo del Prado, en diciembre de 1936, tuvo como misión principal el traslado y salvaguarda de varias obras de la pinacoteca madrileña: Las Meninas, Carlos V en Mühlberg, son las que se citan como principales, pero la empresa se encargó de ellas y de otras 60 pinturas más del Museo. En relación a este episodio, como contralectura, se puede uno acercar a la revisión que de él hace el escritor José Calvo Poyato, El milagro del Prado (Ed. Arzalia).

Esta época aparece magníficamente retratada en otras dos de sus novelas: Contra Viento y marea (1941), basada en la Guerra Civil, y Juego limpio (1959), homenaje a las guerrillas de teatro en las que estuvo implicada.

Estos años son de ferviente creación por parte de la escritora. Tras el trágico episodio de la muerte de García Lorca, maría Teresa León colabora en la confección del Romancero de la Guerra Civil, dedicado al escritor granadino.

Continúa su papel como agitadora cultural participando en 1937 en el II Congreso de Escritores Revolucionarios, celebrado en Madrid y Valencia.

Tras la derrota del bando republicano tomará el camino del exilio, como tantos otros creadores del panorama intelectual español del momento. Se refugiará en Orán en un primer momento; más tarde pasará una estancia en Francia, donde se topará con Pablo Neruda o Picasso; y ya en 1940 se trasladará a Buenos Aires, donde publicará muchas de sus obras bajo el manto de la editorial que Gonzalo Losada[6] extiende sobre María Teresa León y el propio Rafael Alberti.

 

Creación teatral

En relación a su producción teatral y las aportaciones que María Teresa León hace es interesante el estudio de Manuel Aznar Soler[7]. Así, esta escritora imprescindible del siglo XX, forma parte esencial de la política republicana teatral.

Fue directora de escena, actriz y fundadora también de Nueva Escena, sección teatral de la Alianza de Intelectuales Antifascistas[8]. Por si fuera poco, fue además dirigente de la política cultural del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes; será directora del Teatro de Arte y Propaganda, en el Teatro de la Zarzuela, donde se representarán muchas de las obras antifascistas del momento… Sin dejar su faceta ensayística y teórica en ningún momento.

 

Años del exilio

A partir de los años 40 no cesará de trabajar, de escribir y publicar todo tipo de obras, desde guiones para el cine: “La dama duende” (1943), “Los ojos más bellos del mundo” (1945) y “El gran amor de Gustavo Adolfo Bécquer” (1946), escribirá más novela y se detendrá en una serie de biografías, donde matiza aún más su estilo personal: “El gran amor de Gustavo Adolfo Bécquer” (1946), “El Cid Campeador” (1954), “Doña Jimena Díaz de Vivar, gran señora de todos los deberes”[9] (1960) y “Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar” (1978).

En 1963 se trasladará a vivir a Italia y no volverá a España hasta 1977, cuando Alberti es llamado por el partido comunista para formar parte de Las Cortes. En esta época, nuestra escritora imprescindible ya padece enfermedad de Alzheimer y que poco a poco se irá deteriorando su memoria hasta su muerte en Madrid en 1988.

 

Ediciones de la obra de María Teresa León

María Teresa León, El viaje a Rusia de 1934. Edición de Ángeles Ezama Gil.1ª ed. 2019. Ed. Renacimiento

María Teresa León, Teatro. Col. Biblioteca del Exilio, 2003. Ed. Renacimiento; prólogo de Manuel Aznar Soler.

María Teresa León, Memoria de la Melancolía. Edición Gregorio Torres Nebrera, Ed. Clásicos Castalia

María Teresa León, Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar. Universidad de Alcalá. Servicio de Publicaciones, 2004.

María Teresa León, Juego limpio. Ed. Visor Libros, col. Letras madrileñas Contemporáneas, 2000.

María Teresa León, Rosa-Fría, patinadora de la luna. Introducción de Mª Asunción Mateo Ed. De la Torre, 1990.

María Teresa León, Contra Viento Y Marea. Ed. Isaac Rosa, Editorial Atrapasueños, 2016.

María Teresa León, Doña Jimena Díaz de Vivar. Gran señora de todos los deberes. Biblioteca Nueva, 1968.

 

Artículos y ensayos sobre María Teresa León

Gregorio Torres Nebrera, La obra literaria de María Teresa León (cuentos y teatro).1984

Ana Herrera, La figura de María Teresa León desde el olvido. 2016

Anna María Iglesia, María Teresa León, biografía de su melancolía en Jot Down, 16/VII/2017.

Sonia Sierra Infante, Exilio y mujer en «Doña Jimena Díaz de Vivar, gran señora de todos los deberes», de María Teresa León. Ensayo contenido en la publicación El exilio republicano de 1939 y la segunda generación / coord. por Manuel Aznar Soler, José Ramón López García, págs. 1113-1119. Dentro del Congreso Internacional «El Exilio Republicano y la Segunda Generación» (4. 2009. Barcelona)

Proyecto transmedia, Las Sinsombrero:

https://www.lassinsombrero.com/ellas

 

 

 

[1] Escritor italiano 1863-1938, ligado al imaginario literario que posteriormente inspiraría al fascismo tanto italiano como alemán.

[2] El origen del nombre Las Sinsombrero para denominar a las mujeres pertenecientes a la Generación del 27 viene del proyecto transmedia del mismo nombre creado por Tània Balló Colell, Serrana Torres y Manuel Jiménez Núñez. https://www.lassinsombrero.com

[3] Gregorio Torres Nebrera, La obra literaria de María Teresa León (cuentos y teatro) en Anuario de Estudios Filológicos, VII, 1984. Universidad de Extremadura

[4] En este contexto, Albertí realizará varios dibujos para ilustras algunos de estos relatos y cuentos, En el ámbito estilístico delo naïf y de la creación surrealista.

Una de las primeras colaboraciones de Alberti para María Teresa es la ilustración de su tercer libro, la colección de cuentos titulados Rosa-fría, patinadora de la luna (1934).

[5] María Teresa León, El viaje a Rusia de 1934. Edición de Ángeles Ezama Gil.1ª ed. 2019. Ed. Renacimiento

[6] Creador de la editorial Losada, Gonzalo Losada Benítez (1894-1981)

[7] Mª TERESA LEÓN Y ELTEATRO ESPAÑOL DURANTE LA GUERRACIVIL

Publicado originalmente en Anthropos.  Revista de documentación científica de la cultura, nº:  148,  Guerra civil  y  producción cultural. Teatro, poesía y narrativa, Barcelona, 1993, págs, 25-34.

[8] Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, creada en el año 1936 tras el estallido de la Guerra, con sede principal en Madrid.

[9] María Teresa León, Doña Jimena Díaz de Vivar. Gran señora de todos los deberes. Biblioteca Nueva, 1968.

 

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