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Escritoras imprescindibles argentinas,  Escritoras imprescindibles siglo XX

▶️Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik (1936-1972)

 

“no quiero ir

nada más

que hasta el fondo”[1]

Biografía de Alejandra Pizarnik hasta 1960

Hija de una familia de origen judío por una parte y ruso por otra, Alejandra Pizarnik, escritora argentina imprescindible, nace en Avellaneda en 1936. La infancia de nuestra escritora imprescindible será una de las claves de su poesía ulterior.

Podemos establecer múltiples paralelismos de la obra de nuestra escritora argentina con la de otros escritores, muchos de ellos englobados en los que será la figura de escritor maldito: desde André Bretón o Antonin Artaud, por su filiación surrealista; con la obra de Isidore Ducasse también, quien editó en 1869 la versión completa de sus Cantos de Maldoror bajo el seudónimo de Conde de Lautréamont; por su culto romántico al mal y su decadentismo.

A medio camino entre la facultad de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires y la Escuela de Periodismo, nuestra escritora imprescindible trata de descubrir una temprana vocación literaria.

Frecuentará el ambiente de la Revista Poesía Buenos Aires (1950-1960) una de las publicaciones centrales de los que serán conocidos como los invencionistas[2]; será en paralelo al de los surrealistas donde Pizarnik recalará con mayor interés. En torno a esta revista, se articulará parte del contexto literario y pictórico argentino de corte vanguardista.

Tanto la vertiente surrealista, como la invencionista, se vinculan intrínsecamente con el ámbito pictórico. En el caso del movimiento invencionista, que venía trasteando desde sus orígenes en otra publicación anterior, con la revista Contemporánea, nos presenta a uno de los principales introductores de la vanguardia en Argentina, Juan Jacobo Barjalía[3], con el que mantendrá un  estrecho contacto Alejandra Pizarnik entre 1954 y 1955 (siendo su alumna en la escuela de periodismo, en sus clases de Literatura Moderna).

Continuará, entretanto, haciendo sus pinitos como reportera, no obstante, llegando incluso a cubrir el Festival de Cine de Mar del Plata de 1955… pero aquí, con ello, terminarán sus aspiraciones periodísticas.

Entra posteriormente en contacto con la pintura surrealista del artista Batlle Planas, en su estudio. Su relación con la pintura será constante a lo largo de toda su existencia, adentrándose ella misma en la práctica artística plástica.

Dentro del panorama surrealista, hay dos poetas que coinciden con Alejandra: Enrique Molina y Olga Orozco. Con esta última mantendrá también una relación estrecha a nivel personal.

Entre las líneas que van conformando la vertiente poética de esta escritora argentina del siglo XX, no destaca el activismo político, que si es más propio de otros literatos coetáneos. Ella, sin embargo, se centrará en esa faceta más alternativa y onírica del surrealismo, el psicoanálisis de Freud, acudiendo ella misma a sesiones de ello, o la evocación de la memoria perdida de la infancia.

 

Biografía de Alejandra Pizarnik desde 1960

Entre 1960 y 1964 se traslada a París, poniendo en su experiencia vital el también frecuente estadío del destierro, uno más de los conceptos que la emparentan conceptualmente con lo que algunos autores denominan ese sesgo de enfant terrible. Trabajará en la traducción de textos de escritores franceses y estudiará filología francesa.

El sentimiento de culpa, de condena y de ensimismamiento hermético serán notas vehiculares de su poesía, así como el tema omnipresente de la muerte (acuciante tras la muerte de su propio padre). Árbol de Diana (1962) y Los trabajos y las noches (1965) son buena muestra de su bagaje poético en esta época.

En la historiografía de su obra ésta suele ir siempre aparejada a su trayectoria vital, entremezclando muchas de las veces un amplio sentido mitificado de su figura: poetisa atormentada, estragada por la melancolía, la soledad o el aislamiento; por una experiencia continuada través de vericuetos evasivos de la existencia de la que, casi siempre, parece huir Pizarnik.

Su faceta como enfant terrible, viene remarcada por la idea de que la estrecha simbiosis entre su vida y su obra alentó de propio arte de sus crisis depresivas. En 1967 fallecerá su padre, punto de inflexión en el declive emocional de la escritora; 1968 se encuentra ya ante un desgaste emocional, intentando reencontrarse con la ciudad de París y donde sentirse perteneciente, la sumen en un proceso de enclaustramiento. Así, finalmente en 1972 se suicida en Buenos Aires.

La unión de su vida y obra, es una constante en las reseñas a los escritos de Alejandra Pizarnik. La idea de desequilibrio psicológico, de experiencias atormentadas epítome de lo “maldito”, etc. conforman esa mitología omnipresente con la que hoy, desde este siglo XXI literario, descubrimos sus escritos con una mirada mucho más amplia.

Su ligazón con el contexto literario francés, desde el simbolismo (Rimbaud), pasando por el decadentismo o el surrealismo, que ya hemos mencionado, es base fundamental para situar su poesía y su declarada pasión por el arte. Su faceta como pintora, como artista plástica, no deja atrás a su producción literaria.

En relación a la visión contemporánea que se puede proyectar de su obra, como escritora imprescindible del siglo XX, podemos destacar varias ediciones de su poesía, de sus diarios y otros ensayos entorno a la biografía de Alejandra Pizarnik.

 

Obra de Alejandra Pizarnik

Su primer libro, La última inocencia (1956)

Las aventuras perdidas (1958)

Diarios 1960-1968, Ed. Frank Graziano, introducción y compilación, Alejandra Pizarnik. Semblanza, México D. F., Fondo de Cultura Económica, 1992

Extracción de la piedra de locura (1968), de corte enormemente simbolista

Nombres y figuras (1969), La condesa sangrienta (1971) y El infierno musical (1971). Estas tres obras, escritas poco tiempo antes de su suicidio en 1972, están cargadas de melancolía, condena, y de un cierto “bloqueo” que preludian un carácter casi testamentario.

 

Obras, ensayos, estudio, biografías en relación a nuestra escritora imprescindible

Ivonne Bordelois y Cristina Piña Ed. Nueva correspondencia (1955-1972), 2017.

Cristina Piña. Alejandra Pizarnik, Una biografía. Buenos Aires, Corregidor, 2005.

César Aira, Alejandra Pizarnik, Barcelona, Ediciones Omega, col. Vidas literarias, 2001.

Estudio sobre la figura de Alejandra Pizarnik en Centro Virtual Cervantes, con investigación y textos de Guzmán Urrero Peña

Juan Jacobo Barjalía, Alejandra Pizarnik. Anatomía de un recuerdo, Editorial Almagesto. Buenos Aires 1998.

 

Otras ediciones de su obra

Diarios. Edición a cargo de Ana Becciu corregida, ampliada y definitiva de los diarios de Alejandra Pizarnik, Ed. Lumen 2013 https://www.amazon.es/Diarios-nueva-edici%C3%B3n-Becciu-LUMEN/dp/8426422578

La Condesa Sangrienta. Edición con ilustraciones de Santiago Caruso. Ed. Libros del zorro rojo, 2012.

Alejandra Pizarnik & León Ostrov. Cartas. Edición de Andrea Ostrov, 2012. Recopilación de sus sesiones de psicoanálisis con León Ostrov, con el que fundaría una profunda amistad que se vería refrendada en su etapa parisina entre 1960 y 1964, dado su mutuo interés por la filosofía y la literatura. Texto completo de las cartas en Archive.org

Prosa completa, edición de Ana Becciu, con prólogo de Ana Nuño, Barcelona 2002. primera recopilación de toda la obra prosística de la argentina Alejandra Pizarnik, que incluye ensayos, reportajes, prólogos, artículos, teatro y humor.

Obras completas. Poesía completa y prosa selecta. Edición de Cristina Piña, Ediciones Corregidor, Buenos Aires 1993.

 

[1] Últimos versos escritos por Alejandra antes de morir. Cristina Piña. Alejandra Pizarnik. Una biografía. Buenos Aires, Corregidor, 2005. Pág. 200.

[2] Para profundizar en el movimiento literario invencionista, es interesante el artículo de BARISONE, Ornela, S. Contemporaneidades y batallas: en torno al invencionismo argentino (1944-1950),  en European review of artistic studies 012, vol.3, n.3, pp. 33-53. En el enlace podréis descargar el PDF.

[3] Juan Jacobo Barjalía, Literatura  de  vanguardia  (1946). Primer texto orgánico donde se refiere la existencia del grupo invencionista.

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